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Viva Mexico

  • de retenes y operativos

    El viernes pasado entre las inundaciones, la tormenta y los múltiples retenes hicieron que nos tomara 5 horas recorrer un trayecto de 250 km. Tiempo suficiente para pensar en los acontecimientos de los últimos días, y de entre éstos rescato uno muy lamentable, la toma de protesta de Julio César Godoy Toscano.

    Si esta coludido con el crimen organizado, si es inocente, si es un compló... eso es otro asunto; lo preocupante es que se desplegó un operativo para impedir su acceso al Palacio Legislativo de San Lázaro y aún así se coló. Explicado con manzanas, entendemos que:

    • Todos los elementos de seguridad habían visto suficientes fotografías del ahora diputado para poder reconocerlo, que tal vez alguien muy previsor hubiese podido solicitar fotografías en los que se le representara al acusado sin bigote, con sombrero de charro, con parche de pirata, con antifaz del zorro, con mohawk... no sé (cuando niño, se me hacía absurdo que la gente que sale en las películas no reconociera a Clark Kent sólo porque se quitaba las gafas, ahora entiendo que no es algo descabellado).
    • San Lázaro es un espacio relativamente pequeño, y con la cantidad de agentes debiera ser más que suficiente para vigilar la entrada.
    • Que si están revisando los vehículos que accedían, lo hacían de manera minuciosa, por lo menos lo suficiente para que no pasara alguien en una cajuela con "doble fondo".
    • Que aún así, entró; y para acabarla le tomaron protesta (sí, sí, esto es otro tema... igual de lamentable, pero en fin).

    Aterrizando un poco las cosas, si un grupo con la misión específica de detener a una persona en un espacio pequeño y limitado no logra hacerlo... ¿realmente esperamos que los retenes sirvan de algo? Cuando están a lo largo y ancho de todo el país, y no saben ni a quién buscan... cuando las revisiones que realizan son bastante deficientes (hubieron varias partes de la camioneta que ni se molestaron en checar en los 3 retenes en los que nos detuvieron).

    ¿Realmente sirven los retenes? ¿Cómo saber si el retén es real, y no un montaje de los chicos malos? y no es que les esté dando ideas, ya han sido muy sonados varios de esos...

  • Yo era telcel y seguro tú también

    Harto del excelente servicio que ofrece Radiomóvil Dipsa S.A. de C.V., como:
    • tener el cuidado de mantener todas sus direcciones ip en listas negras de spam
    • cobrar roaming a llamadas entrantes
    • alargar las llamadas gratuitas de 4:30 minutos a 5 (para redondear, me imagino)
    • el prevenir que te quedes sin saldo recordándote continuamente (cada que envías un sms o que recibes o realizas una llamada) que compres tiempo aire
    • el obligarte a recargar con una ficha cuando todavía tienes más de 600 pesos de saldo que no te alcanzaste a terminar
    • el permitirte cancelar tu contrato 2 días antes de que termine pagando la módica cantidad de 12 mensualidades íntegras
    • el trato humanitario y amable de sus empleados
    • el extraordinario servicio de localización, cuando te atrasas con una mensualidad, llaman a tus contactos frecuentes para saber que estás bien (supongo) y ya de paso que te recuerden que tienes un adeudo
    En fin, lo intenté con plan, lo intenté con amigo, ahora lo intentaré con Movistar. Ojalá no ofrezcan tan buen servicio, que a las buenas cosas, uno se acostumbra fácilmente.

    P.S. El cambio de compañía, conservando mi número, fue de 2 días y medio.
  • Operativos en Torreón

    Hace unas horas, aproximadamente a las 2:00 am, hicimos escala en un Oxxo con el fin de abastecernos de suplementos básicos de supervivencia como bien pudieran ser Camels, Kinder Maxi, Reese's[0], Coca-Colas, leche con saborizante, Clamatos, etc. Al tratar de salir de la tienda cedimos el paso a un convoi[1] formado por:
    • 2 camionetas de la Policía Preventiva Municipal
    • 2 camionetas de la Policía Estatal Preventiva
    • 1 Neon blanco con placas particulares, el cual suponemos pertenece a la Policía Judicial
    • 1 Patrulla de la Policía Federal de Caminos
    • 2 camiones del Ejército Nacional
    Claro está, todos con armas de alto calibre en las manos, salvo los conductores, quienes decidieron avanzar lentamente por el carril derecho. Nuestro destino exigía virar a mi diestra dos cuadras más adelante, de modo que, como lo indicaba la luz intermitente de mi auto, me dispuse a rebasarlos. Una vez que dejamos atrás al líder, indicando la siguiente maniobra con el faro opuesto al anterior, me incorporé al carril y dí vuelta a la par que se dejó escuchar el claxon tan peculiar de las patrullas. Para nuestro infortunio éste no fue seguido de la famosa frase "Oríllese a la orilla", pero sí de un espectáculo de luces y arrancones. Confundido, detuve el auto para no estorbarles en su misión. ¡Oh sorpresa! Se detuvieron alrededor nuestro cerrándonos el paso y bajaron de sus vehículos. En mi cabeza sonaba un faaaaaaaaan[2] mientras tomaban sus posiciones los miembros del ejército nacional, a cada lado de la casa frente a la cual había tenido la grandiosa idea de estacionarme; y es que estarás de acuerdo en que una cosa es ver un operativo en la T.V. desde la comodidad de tu sillón favorito, o incluso observarlo en asientos de primera fila, y otra muy distinta, es estar en medio.

    Se acercó uno vestido de azul y me pidió amablemente[3] que detuviera el motor del vehículo. Acto seguido, nos ordenó bajáramos lentamente. Una vez en tierra firme vi el panorama muy distinto, no iban tras la gente que probablemente dormía ya en esa casa, sino por nosotros. Creo que necesitarías haber estado allí para creer que por un instante imaginé que sólo faltaba que un tanque doblara la esquina y nos apuntara, con el cañón principal, directamente a los ojos. También se perdieron la fiesta los helicópteros, los paracaidistas, y alguno que otro avión supersónico. Pregunté el motivo y a manera de respuesta obtuve la indicación de ponerme contra una camioneta con las manos en alto. Otro efectivo llegó para revisarme... después del faje que me dio, espero tenga la decencia de por lo menos llamarme mañana. Verificaron mis documentos más de dos agentes, pero a ninguno le llamó la atención que las placas fueran de Querétaro, la licencia de León y la credencial de elector de Torreón. Tampoco que mi acompañante portara en efectivo el suficiente dinero como para adquirir una computadora último modelo. Se acercó el equipo especial y me pidieron que abriera el auto. Inmediatamente después ya había 4 personas abordo y una más en la cajuela. Al cabo de cinco minutos cada miembro del equipo se reportó pronunciando negativo. Subieron todos a los vehículos, salvo los soldados, que seguían en sus posiciones. Encendieron los motores y comenzaron a avanzar, fue hasta entonces que el ejército rompió filas, corrió hasta el suyo y de un salto lo abordó[4].

    Rumbo a nuestro destino intercambiamos opiniones sobre lo ocurrido; curioso, estando presentes representantes de casi todas las instancias encargadas de nuestra seguridad, lo único que ambos pensamos fue que nos iban a sembrar algo.

    Update: Ok, olvidé mencionar que también temí por las cosas que se quedaron en el auto: ipod, celular, encendedor, bufanda, etc...


    [0] ¡Yay! Por fin hay en las tiendas de conveniencia.
    [1] Convoy en español.
    [2] Fan. Demonios en sueco.
    [3] Todos conocemos sus modos, ¿cierto?
    [4] Desgraciadamente no pude fijarme si al realizar esta acrobacia continuaban con una mano en el gatillo.
  • Dos pájaros de un tiro

    Dos pájaros de un tiro
    El martes veintitrés, a eso de las tres de la tarde, salimos Fepo, Mibito y yo rumbo a Durango. ¿El motivo? Asistir al concierto dos pájaros de un tiro, a cargo de Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina, que se presentó como parte del festival Revueltas.

    El camino pasó sin mayor traba que el hambre que da al no desayunar. De modo que al llegar a la plaza Cuarto Centenario elegimos los asientos donde un señor amablemente se ofreció a resguardarlos e inmediatamente después fuimos a comer. Con el corazón contento regresamos a nuestros lugares una hora después. A los pocos minutos llegó Aleka =) y luego de una breve puesta al día la atención del recinto se centró justo donde terminaba la sección de v.i.p. Un grupo en desacuerdo con los precios del evento se presentó armado con cartulinas y gritos reclamando un "racismo cultural". No entendí bien el enojo, ya que la entrada era libre salvo en esa área. ¿Qué diera porque este tipo de conciertos se presentaran en Torreón?
    Dos pájaros de un tiro

    Los músicos tomaron sus instrumentos y al ritmo de Ocupen su localidad, el sol se despidió, los inconformes se callaron, las luces se apagaron y el frío se olvidó de trabajar. Cantaron los dos, luego uno, luego el otro, Sabina a Serrat, el Nano al Flaco, recitaron, bromearon, bailaron, alteraron palabras para hacer notar que sabían dónde estaban parados, jugaron con las canciones y nos regalaron una inolvidable experiencia. El concierto contaba con una mayor producción a lo que el Genio de Úbeda me tenía acostumbrado, tal vez por eso me perdí las fotos de Scarlett Johansson =( durante, la magnífica y amena alteración de, No hago otra cosa que pensar en ti. Para mi fortuna, la mayoría de las canciones fueron del Joaco, aunque he de admitir que hasta me agradó escuchar a Serrat[0]... no obstante, sí extrañé a Olga Román. Próximo a finalizar el concierto, la gente empezaba a aplaudir y a pedir otra antes de que terminara la canción en curso... =(
    Aleka, Viole, Mibito, Fepo y m77

    Una vez terminado el frío retomó labores; mientras esperábamos a que se abriera el espacio suficiente para poder caminar llegaron Viole y Tere, con quienes hicimos planes para cenar en las Chonas. La fila para acceder al lugar nos invitó a mudarnos al Sloans, donde platicamos y cenamos a gusto. Decidimos pasar la noche allá debido a que nuestro conductor ingirió una cazuela, bastante extraña, con tequila y ya nos encontrábamos cansados.

    Nota: En definitiva necesito comprar un telefoto.


    [0] Lo siento, no soy fan.
  • Noche de mantenimiento preventivo (o todos los excesos son malos)

    Pasó un amigo a la casa, no diré nombres para evitar herir susceptibilidades, y me pidió ayuda con un servicio que ofrecería en la ciudad de Saltillo a un restaurante. El trayecto no tuvo mayor percance que el partir con tres horas de retraso debido a la desorganización tan peculiar que lo caracteriza. Una vez en la capital del estado me preguntó por el boulevard[0] Carranza, le indiqué cómo llegar, y en menos de 15 minutos ya habíamos encontrado el lugar. Se reportó con el gerente, quien no tenía idea que ese día tocara mantenimiento preventivo a su equipo de telecomunicaciones, pero sin mayor esfuerzo ya estábamos dentro del local esperando hicieran el corte.

    Haré hincapié en ésto ya que atrapó por completo mi atención. ¿Cómo es posible que una empresa abra sus puertas tan fácilmente? Sé que la ingeniería social tiene mucho poder, pero aún así me resulta ridículo creerlo. El gerente, que jamás nos había visto, sin consultar la veracidad del servicio con su departamento de sistemas, vamos, sin pedirnos siquiera una identificación, nos abrió el site y nos dio espacio para trabajar, supongo se encontraba muy cansado. Tardamos poco más de una hora. ¿Acaso no tiene idea de lo que se puede hacer durante ese tiempo con el control absoluto de sus equipos, incluyendo las cámaras de seguridad? Para su suerte y la paz de nuestras conciencias, nosotros realmente fuimos sólo a dar mantenimiento.

    Para concluir mi amigo se reportó con la empresa proveedora del servicio, su empleadora, para validar el servicio. Como parte de la rutina se verifica el número de serie de cada uno de los equipos y fue ahí donde cayeron en la cuenta de que nos encontrábamos en la sucursal equivocada. Realmente no estaba programado el mantenimiento en ese lugar, y era por eso que el gerente no estaba avisado. A manera de dato curioso, y en un intento desesperado por justificarlo, en Saltillo hay 2 avenidas Carranza: Venustiano Carranza y Emiliano Carranza, y para nuestra suerte, en ambas hay una sucursal de dicho restaurante.

    Por último, debo confesar que siempre me he quejado de que los mexicanos solemos ser desconfiados, ya sea por experiencia, consejo, paranoia o intuición, y durante el último viaje ésto se tornó aún más evidente. De modo que tuve por unos instantes sentimientos encontrados, por un lado, el regocijo de que creyeran en nuestra palabra, por otro, la aflicción de comprobar lo sencillo que podría resultar violar su seguridad... así que caí en un viejo cliché: todos los excesos, son malos.

    [0] Bulevar en español. A veces me pregunto, si vamos a tomar prestadas palabras de otros idiomas, ¿por qué no la ortografía?
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