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  • Licuado de papaya

    Cuento: Licuado de papaya

    Una invitación, un juego, una llamada, un desvelo, una alarma sin usar, suerte, un avión, un taxi, dos, un tour, indicaciones para llegar, un te pasas, un lavabo casi limpio, una blusa amarilla, un reloj tembloroso, una espinilla, unas fajitas, un recorrido rápido por la ciudad, una llamada monosilábica de Carolastra, un regateo choyero, una invitación a una carne, una manita de gato, la fiesta, un sillón, el otro, una guerra de codos, la irreconocible, un aventón, un cigarro en el balcón, unas manos cubriendo unos ojos, un cambio de planes, de la mano cruzando el mar de gente con el corazón queriéndose fugar, un bailamos, un no, un baile, celos, una caminata, salsa tambaleante, un adiós, un abrazo, un confieso, otro abrazo, un ¿qué haces?, un no sé, las 4:54, llamadas perdidas, más besos.

    Una terraza, un telescopio, unos equipales, unas mandarinas, una pobre soñadora, un jalón, un descubrimiento, dos, ¡yummy! Un cine postergado, una sala, el efecto mariposa, el efecto mariposa, el efecto, coartadas, ¡yummy! Un chai, unas damas, un café, un berrinche, la revancha. Ppp, unas crepas, what we lost on fire, no nachos. Un llamado a la puerta, una mujer hermosa con el Scrabble bajo el brazo, un partido reñido, tiritas, ¡yummy! Carretera, el primero de muchos, el desierto, Todos Santos, la iglesia, el teatro, un pasillo, unas flores, un piano, unas notas, el hotel California, un baldío, un choyero amistoso, la plática de fut, la huida, una galería, dos, agua de jamaica, lectura en voz alta, tacos, una estación, el regreso. La espera, 100 años de soledad, Cabo Wabo, sing along, chelas, baile, abrazos y besos, ¡hell yeah! Un tour, el arco, las ballenas, camarones, elecciones, Blue Jungle, Inn, paseo por el muelle con sesión fotográfica. La marina, un paseo, un atardecer en el mar, Jungle Cruise, más chelas, más baile, más abrazos y más besos. Un checkout, carretera, unos cocos, confusión, un avión que había partido, un día más, San José, la misión, el kiosco, giros, fotos, una playera, la casa, el cuarto, la sala, los mensajes en corto. Un tránsito, un auto sin permiso, una sub-comandancia, una contraseña, dos horas antes, unos mokas, un voceador, un avión apurado, un capitán furioso, despedida en segundos, carrera descalza y un mensaje de amor. ¡Yummy!





    Gracias Viv por crear esta historia conmigo... ah y también por ayudarme a escribirla.
  • Gibosa menguante

    Cuento: Gibosa menguante

    Siempre me han fascinado los sueños, el problema radica en mi mala memoria y lo volátiles que resultan; por suerte, del que acabo de salir lo recuerdo perfectamente. Tal vez debería estar trabajando en este momento y no repasando cada segundo de él. Incluso pudiera ser que algún día te lo comparta, no sé, de momento te platico que fue como un cuento, de esos que a uno le gustaría poder escribir algún día; poco antes de despertarme me encontraba en la parte superior de una torre desierta, erguida al pie de un lago inmenso con caminos rojizos, amarillos y anaranjados trazados sobre el agua por antorchas, el viento, fresco y fácil de olvidar, no lograba opacar la música, tan oportuna, tan adecuada, tan vieja como el continente, interpretada por nativos en una aldea cercana, bailando con la princesa más hermosa de todos los cuentos. No veo la hora en que el sol se ponga, en ir a dormir, para, con suerte, retomar el sueño justo donde nos quedamos.
  • Operativos en Torreón

    Hace unas horas, aproximadamente a las 2:00 am, hicimos escala en un Oxxo con el fin de abastecernos de suplementos básicos de supervivencia como bien pudieran ser Camels, Kinder Maxi, Reese's[0], Coca-Colas, leche con saborizante, Clamatos, etc. Al tratar de salir de la tienda cedimos el paso a un convoi[1] formado por:
    • 2 camionetas de la Policía Preventiva Municipal
    • 2 camionetas de la Policía Estatal Preventiva
    • 1 Neon blanco con placas particulares, el cual suponemos pertenece a la Policía Judicial
    • 1 Patrulla de la Policía Federal de Caminos
    • 2 camiones del Ejército Nacional
    Claro está, todos con armas de alto calibre en las manos, salvo los conductores, quienes decidieron avanzar lentamente por el carril derecho. Nuestro destino exigía virar a mi diestra dos cuadras más adelante, de modo que, como lo indicaba la luz intermitente de mi auto, me dispuse a rebasarlos. Una vez que dejamos atrás al líder, indicando la siguiente maniobra con el faro opuesto al anterior, me incorporé al carril y dí vuelta a la par que se dejó escuchar el claxon tan peculiar de las patrullas. Para nuestro infortunio éste no fue seguido de la famosa frase "Oríllese a la orilla", pero sí de un espectáculo de luces y arrancones. Confundido, detuve el auto para no estorbarles en su misión. ¡Oh sorpresa! Se detuvieron alrededor nuestro cerrándonos el paso y bajaron de sus vehículos. En mi cabeza sonaba un faaaaaaaaan[2] mientras tomaban sus posiciones los miembros del ejército nacional, a cada lado de la casa frente a la cual había tenido la grandiosa idea de estacionarme; y es que estarás de acuerdo en que una cosa es ver un operativo en la T.V. desde la comodidad de tu sillón favorito, o incluso observarlo en asientos de primera fila, y otra muy distinta, es estar en medio.

    Se acercó uno vestido de azul y me pidió amablemente[3] que detuviera el motor del vehículo. Acto seguido, nos ordenó bajáramos lentamente. Una vez en tierra firme vi el panorama muy distinto, no iban tras la gente que probablemente dormía ya en esa casa, sino por nosotros. Creo que necesitarías haber estado allí para creer que por un instante imaginé que sólo faltaba que un tanque doblara la esquina y nos apuntara, con el cañón principal, directamente a los ojos. También se perdieron la fiesta los helicópteros, los paracaidistas, y alguno que otro avión supersónico. Pregunté el motivo y a manera de respuesta obtuve la indicación de ponerme contra una camioneta con las manos en alto. Otro efectivo llegó para revisarme... después del faje que me dio, espero tenga la decencia de por lo menos llamarme mañana. Verificaron mis documentos más de dos agentes, pero a ninguno le llamó la atención que las placas fueran de Querétaro, la licencia de León y la credencial de elector de Torreón. Tampoco que mi acompañante portara en efectivo el suficiente dinero como para adquirir una computadora último modelo. Se acercó el equipo especial y me pidieron que abriera el auto. Inmediatamente después ya había 4 personas abordo y una más en la cajuela. Al cabo de cinco minutos cada miembro del equipo se reportó pronunciando negativo. Subieron todos a los vehículos, salvo los soldados, que seguían en sus posiciones. Encendieron los motores y comenzaron a avanzar, fue hasta entonces que el ejército rompió filas, corrió hasta el suyo y de un salto lo abordó[4].

    Rumbo a nuestro destino intercambiamos opiniones sobre lo ocurrido; curioso, estando presentes representantes de casi todas las instancias encargadas de nuestra seguridad, lo único que ambos pensamos fue que nos iban a sembrar algo.

    Update: Ok, olvidé mencionar que también temí por las cosas que se quedaron en el auto: ipod, celular, encendedor, bufanda, etc...


    [0] ¡Yay! Por fin hay en las tiendas de conveniencia.
    [1] Convoy en español.
    [2] Fan. Demonios en sueco.
    [3] Todos conocemos sus modos, ¿cierto?
    [4] Desgraciadamente no pude fijarme si al realizar esta acrobacia continuaban con una mano en el gatillo.
  • Dos pájaros de un tiro

    Dos pájaros de un tiro
    El martes veintitrés, a eso de las tres de la tarde, salimos Fepo, Mibito y yo rumbo a Durango. ¿El motivo? Asistir al concierto dos pájaros de un tiro, a cargo de Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina, que se presentó como parte del festival Revueltas.

    El camino pasó sin mayor traba que el hambre que da al no desayunar. De modo que al llegar a la plaza Cuarto Centenario elegimos los asientos donde un señor amablemente se ofreció a resguardarlos e inmediatamente después fuimos a comer. Con el corazón contento regresamos a nuestros lugares una hora después. A los pocos minutos llegó Aleka =) y luego de una breve puesta al día la atención del recinto se centró justo donde terminaba la sección de v.i.p. Un grupo en desacuerdo con los precios del evento se presentó armado con cartulinas y gritos reclamando un "racismo cultural". No entendí bien el enojo, ya que la entrada era libre salvo en esa área. ¿Qué diera porque este tipo de conciertos se presentaran en Torreón?
    Dos pájaros de un tiro

    Los músicos tomaron sus instrumentos y al ritmo de Ocupen su localidad, el sol se despidió, los inconformes se callaron, las luces se apagaron y el frío se olvidó de trabajar. Cantaron los dos, luego uno, luego el otro, Sabina a Serrat, el Nano al Flaco, recitaron, bromearon, bailaron, alteraron palabras para hacer notar que sabían dónde estaban parados, jugaron con las canciones y nos regalaron una inolvidable experiencia. El concierto contaba con una mayor producción a lo que el Genio de Úbeda me tenía acostumbrado, tal vez por eso me perdí las fotos de Scarlett Johansson =( durante, la magnífica y amena alteración de, No hago otra cosa que pensar en ti. Para mi fortuna, la mayoría de las canciones fueron del Joaco, aunque he de admitir que hasta me agradó escuchar a Serrat[0]... no obstante, sí extrañé a Olga Román. Próximo a finalizar el concierto, la gente empezaba a aplaudir y a pedir otra antes de que terminara la canción en curso... =(
    Aleka, Viole, Mibito, Fepo y m77

    Una vez terminado el frío retomó labores; mientras esperábamos a que se abriera el espacio suficiente para poder caminar llegaron Viole y Tere, con quienes hicimos planes para cenar en las Chonas. La fila para acceder al lugar nos invitó a mudarnos al Sloans, donde platicamos y cenamos a gusto. Decidimos pasar la noche allá debido a que nuestro conductor ingirió una cazuela, bastante extraña, con tequila y ya nos encontrábamos cansados.

    Nota: En definitiva necesito comprar un telefoto.


    [0] Lo siento, no soy fan.
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